En mi familia siempre hemos sido todos muy groupies con nuestros cantantes favoritos. Tengo una prima que ha sus treinta y cinco años, casada y con dos hijos, sigue enamorada cual adolescente de Robert Smith, líder de The Cure. Mi tío sigue sintiendo una total y absoluta devoción por Whitney Houston, incluso llamó Nippy a su cocker hispaniel por ella. Mi abuela está enamorada de Steven Tyler y odia a la gente que lo confunde con Mick Jagger.

Por otro lado, mi madre es una fanática y acosadora de Manolo García. El pobre hombre ha llegado a suplicarle que la deje en paz. No os quiero contar.

Y mi padre no iba a ser menos, claro está. Y aquí viene la peli de hoy. Yo crecí viendo…

 

PURPLE RAIN

PurpleRain

Ay, Prince. Lo que le has hecho a mi familia. Película del 84, en VHS original comprada en el Pryca por mi madre como regalo a mi viejo. Y tan original que estaba en inglés sin subtítulos. Aún la conservo y, a pesar de todas veces que la hemos puesto y la hemos rebobinado, está en perfecto estado.

La vimos los tres juntos. Yo rondaba los ocho años y entendí lo mismo que mis padres: nada. Pero como era Prince el que aparecía en pantalla nos quedamos sentaditos masticando las palomitas lo más silenciosamente posible para no perdernos detalle.

Lo cierto es que Purple Rain no es una película de esas que te deja con cara de “pero qué es esssto”. La verdad es que es un poco publicidad a Prince como excelente músico, que lo es. Pero bueno que más que historia y argumento, son actuaciones y música por doquier.

Eso no significa que no mole, eh. La historia habla de El Niño, que es líder de The Revolution, una banda de rock que intenta hacerse un hueco en el rollo social. Pasan más cosas pero es verla para disfrutarla. Y como creo que pocos habrán crecido con ella pues os dejo con el interrogante. Enjoy.


Frase estelar: Lady’s and Gentlemen… The Revolution.

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