Nos encontramos ante la despedida de Hugh Jackman como Lobezno (Logan) y Patrick Stewart como el profesor Charles Xavier, desde que ya en el 2000 se enfundará con las garras del popular personaje de los Xmen de Marvel, con Brian Singer en la dirección.

Y no podía ser mejor su despedida, que con la mejor película de Lobezno y de las mejores dentro del universo de los Xmen.

La película es diferente a las que nos tienen acostumbrados, es una película oscura, con toques de western y road movie, con un aire crepuscular, donde vemos la mejor interpretación de Hugh haciendo de Lobezno, vemos un Logan viejo, con sus adicciones, cuidando de un Xavier con una enfermedad degenerativa. Es una película más íntima donde el mutante se gana la vida como conductor de limusina, hasta que un día se encuentra con una mujer con una niña, la niña parece tener los mismo poderes que él, lo contrataran para llevarla a un lugar seguro.

Entre los dos habrá una buena relación, ambos personajes crecen al estar juntos, evolucionando su relación, de ser muy distante a parecer padre e hija, pero sin llegar a empalagar.

Otra de las virtudes de Logan, es que no es para niños, el poco humor que hay es más inteligente y negro, además las escenas de acción son muy explicitas, con partes cercenadas de cuerpos incluidas.

X-23/Laura, es un gran personaje, cosa que me daba mucho miedo por mi parte, pero cumple con creces, dando un buen complemento al viejo Logan.

Por ponerle alguna una pega, es un poco larga, sobre todo en la parte central del film, pero no llega a perjudicarla demasiado.

El antagonista que tiene que ver con el pasado de Lobezno, es un poco flojo, pero no es lo más importante, ya que combate más contra su decadencia personal y los malos son solo una excusa, para que se pongan en movimiento.

(Spoiler)

Se hecha en falta un flashback sobre el fin de los Xmen, que se deja mencionar ligeramente por Xavier en pleno sentimiento de culpa.